jueves, 31 de enero de 2008

Guardia de cenizas


No sabía cómo sacarte de mi cabeza. Quise no pensar más en vos. No imaginar lo que pudo haber seguido después de la noche en que dormiste conmigo. Hubiese querido evitar ilusiones de cualquier tipo en las que estuvieses incluído. Poder frenar este arrebato de emociones, este sinfín de recuerdos. Quería dejar de verte en cada rincón de mi casa, pero era inútil. Allí estabas. Entre mis libros, en cada copa de vino, hablándome entre mi música suave. En mi cama fría y en cada ducha tibia. Entre mi paisaje tan vacío y en todos y cada uno de mis sueños. Quise no avivar más el fuego, juro que traté con todas mis fuerzas. Pero no pude evitar llamarte. Y una vez más, comenzó el incendio.

martes, 29 de enero de 2008

El del juego de la vida

Fue el gran amor de mi vida. Antes del verdadero. Fue mi novio, mi esposo y el padre de mis hijos durante mi infancia. El que me desvelaba durante las noches y por las tardes me petrificaba en la ventana sólo para verlo entrar o salir del edificio. Tan lejano, siete pisos abajo. Tantos años y jamás, nunca, miró hacia arriba. Creo que todos, absolutamente todos, sabían de mi idilio. Todos menos él. Lo que debió morir en un juego infantil, se tornó sólo en mí, casi una obsesión. Su madre me adoraba. Incluso, en una fiesta familiar, llegó a decirme que le hubiese encantado que yo fuera su nuera. Y yo, como si mi respuesta hubiese podido cambiar el destino, le contesté que era una lástima que su hijo no pensara lo mismo. Recuerdo mi fiesta de quince, y los aplausos interminables de mi familia cuando bailaba con él el vals. Y mi vergüenza, tan chiquilina, tan estúpida. Cierta vez, le dije a mi mamá, que yo no hubiese podido soportar tener que ir a su casamiento. No hubiese podido verlo en el altar, esperando a otra mujer que no fuera yo. Y ella, sabiamente, me dijo que no debía preocuparme. Quizás yo, me casaría primero. Y hace ya casi diez años, allí estaba él. Sentado en el primer banco de la iglesia mientras yo vestía de blanco y llevaba una azucena en la mano.

sábado, 26 de enero de 2008

Línea Skip

-Guada, ¿Con qué te manchaste el pantalón rosa?
-¿Cuál mami?
-Éste.
-Ah, el otro día en el jardín.
-Bueno, pero ¿con qué? Porque no salen las manchas.
-Ahhhh, ya se. Cuando fuimos al fondo a buscar cerezas.

Qué lo parió...cómo cambian las manchas che....

viernes, 25 de enero de 2008

Y la dañina pasa a retiro

Qué bueno es saber, que la gente que uno odia con toda el alma, se retuerce de la ira. Qué bueno. ¿Mala yo? No creo. Justa.

Misceláneas

"Un amigo me hizo photoshop en los dientes."

jueves, 24 de enero de 2008

La sociedad de los poetas muertos

La niña de las flores ha caído. El último bastión. No más reina de la vendimia.
Si los astros se posicionan, el ratón, tendrá nueva cueva.

miércoles, 23 de enero de 2008

Florecer en el recuerdo




Vivían en un pueblo con vides y acequias. Allí, donde las aceitunas y las humitas no faltaban en la mesa. Donde las calles eran de tierra aún y el zonda soplaba cada tanto. Pienso en ellos e imagino una foto en sepia, de esas que están borroneadas en los bordes y firmadas por el fotógrafo local. Solían pasar las tardes en los jardines de una casa abandonada. Una casa antigua, señorial, de tres pisos y revestimientos de madera. Muchos años antes había funcionado un orfanato y hacía ya tiempo que había comenzado a deteriorarse. Pero a pesar del clima seco, el jardín a su alrededor parecía conservar la humedad de las temporadas de lluvia. Y crecía verde, frondoso y perfumado. Ella fue siempre amante de las flores. Y caprichosa. En medio de ese jardín, se erguía un árbol de magnolias. Y quiso el destino, que él cayera desde la copa, empecinado en halagarla. Ella tuvo su flor y la pena de un húmero fracturado como prueba de amor. En ese entonces, ninguno de los dos, llegaba a los diez años.

martes, 22 de enero de 2008

Los niños mozos


Son compañeros de trabajo. Ella es un poco mayor que él y lleva un tatuaje en la espalda. De flores, o algo parecido. Tiene la voz dulce y los modos sencillos. Él es un arrebato. Ella es precavida, buena hija, buena empleada, buena esposa. Él vagó por el mundo buscando su espacio. Y se asentó, pero aún no tiene heladera. Ella vive con su marido, aunque duermen separados. Desde hace meses, él sólo vive para ella. Y ella lo evade, lo busca, lo pelea, interroga, lo acerca, lo aleja, lo llama, le cuestiona, lo olvida hasta que vuelve a buscarlo. Y allí está él, poniendo siempre la otra mejilla.

Ayer lo llamó y le dijo que no hiciera planes para la noche. Fue a su casa y el sol de la mañana los encontró exhaustos sobre un colchón de una plaza.

Esta tarde, cuando él regresó a su casa con la heladera en la camioneta del fletero, ella ya había comprado unas cucharitas para el café.

lunes, 21 de enero de 2008

Misceláneas

"Mami, ¿Cuándo vamos a lo de la doctora Elizabeppp?"

domingo, 20 de enero de 2008

Fabulera

Ella exagera, no miente. Siempre me contó historias de fantasmas, apariciones, enanos de jardín, caballos que rodeaban la casa arrastrando cadenas y por supuesto, como no podía faltar, la luz mala. Uno de sus tantos relatos, quedó grabado en mi cabeza desde que tengo uso de razón. No interesa quienes, iban en un auto andando en la ruta, de noche, obvio, cuando sintieron un golpe en el techo e inmediatamente apareció del otro lado del parabrisas, "una bola de fuego con cara". Esas eran sus palabras. Y así como llegó, se fue. No sé por qué me impresionaba tanto esa imagen, porque ha contado cosas mucho peores. La cosa es que muchos años después, un poco más de un lustro atrás, yo vi esa bola de fuego pintada en el techo de la catedral de Escobar. En su juventud, ella vivió a un par de cuadras de allí. Pero no creo que mienta. Ella jamás fue a misa.

jueves, 17 de enero de 2008

Baba

Y éste, es el hombre de mi vida.



Papita pal loro

Ésto señores, es una boca.



Never tear us apart

Era el patio de una casa vieja. Pasto en los costados y un camino irregular de cemento en el medio. Me habían pedido que llevara lamparitas rojas, para ambientar el comedor. Y como jamás se me hubiese ocurrido que venían así de fábrica, no tuve mejor idea que pintarlas con témpera. Por supuesto, que a los cinco minutos de estar encendidas, comenzaron a quemarse y a producir una humareda que de continuar puestas, algún vecino hubiese llamado a los bomberos. La cosa es que para no romper con el ambiente, prendimos velas en toda la casa.
Estábamos los dos afuera, parados sobre el camino irregular y apoyados sobre la medianera. Me recuerdo con una copa en la mano. Las ventanas que daban hacia el comedor, estaban abiertas de par en par. La música sonaba dentro. Comenzó a cantar Michael Hutchence, "Don't ask me, what you know is true"...Él me tomó de la mano, dejó mi copa sobre el piso y me llevó hacia adentro casi corriendo. Hacía tanto que no bailaba un lento.

miércoles, 16 de enero de 2008

Ducha fría


Era casi irreal. Una imagen digna de mis puras fantasías. De una estatura perfecta y un caminar sugerente. Tenía el cabello negro. Largo, desparejo y despeinado. Andaba siempre vestido de negro. Igual que yo. Tenía las manos angostas y los dedos infinitos. Solía mirarme casi cerrando sus párpados, y se mordía el labio inferior. Tenía una personalidad enigmática, casi esotérica. Su voz era profunda, grave y musical. Hasta el nombre era prodigioso. Cuatro letras, vocal cerrada inicial. El detalle es que era el mejor amigo de mi novio. Y eso, en ese momento, era un problema para mí.

Cierta tarde, terminé en su casa. Me dijo que iba a pedirme un favor e inmediatamente, sin aclarar más ni esperar mi respuesta, me condujo de la mano hacia el baño. El trayecto por ese pasillo se me hizo interminable. Ahondaba en mi cabeza buscando la excusa perfecta para negarme. O para acceder y luego dar explicaciones. Entró primero al baño, y cerró la puerta detrás mío. Yo me preguntaba por qué, si en la casa no había nadie. Cruzó los brazos delante suyo tomando su remera. Y se la quitó casi en cámara lenta. Abrió la canilla de la bañera y me preguntó si le lavaba el cabello. Cómo negarme, aunque ésa, no era una de las posibilidades que había analizado en los cuatro metros anteriores.

Años después, volvimos a encontrarnos sin compromisos paralelos. Pude confesar mis fantasías y supimos reírnos de aquella tarde. Y ya más grandes, aprendimos a no dejar cosas pendientes.

lunes, 14 de enero de 2008

Misceláneas

..."¿Cómo se llama el que escribió 100 años de soledad? Me sale Macaya Márquez."...

A penny for your thoughts


Nos sentamos enfrentados en ese café de mala muerte. Apoyé mi codo sobre la mesa y mi cabeza sobre la mano derecha. Mis dedos escondían mi boca, que no podía dejar de hacer esa mueca tan mía. Estabas mirando hacia abajo, estudiando la carta escueta dentro de un folio. Miré tu silueta. Tu cabello corto y despeinado. Tus canas tan nuevas. Busqué tus ojos, pero se empecinaban en esquivarme. Tenías la barba desprolija, y cuánto me gustaba. Habías dejado el sweater a tu lado, en una silla. Tenías puesta una remera gris, del mismo gris que lloraba el cielo afuera. Se me ocurrieron un millón de temas para empezar, pero sólo me atreví a pedir un café. Solo, porque no me gusta la leche. Vos mirabas hacia afuera, impaciente. Yo buscaba dentro tuyo, moría por ahogarme en vos. Tus manos daban pequeños golpes sobre la mesa, pero no había música. Crucé mis piernas e intencionalmente rocé las tuyas. Estudié tu resistencia y me provocaba buscarte aún más. Mirabas hacia el costado, por la ventana, y no dejabas de mostrarme el cuello. Justo a mí, que siempre fui adicta a los vampiros. Llegó el café y con él, el final. No esperaste siquiera a que el mozo terminara de apoyar los vasos de soda en la mesa. Le pagaste con un billete de diez. Y le dejaste el vuelto de propina.

sábado, 12 de enero de 2008

Rastro

Pensó en mandarle un mensaje al celu. Pero le pareció un desperdicio. Si había algo que admiraba en ella era su suspicacia tan arraigada. Pensó en llamarla directamente, pero se dio cuenta de que no tenía el número de su casa. Y no quería oír su voz entrecortada. Quería medir cada silencio en su sorpresa cuando escuchara su voz. Pensó en dejarle algunos mensajes ocultos entre sus papeles, de esos que sólo ella pudiera leer. Y así llevarla a algún otro lugar donde pudiera decirle lo que quería. Pero se dio cuenta, que todo, absolutamente todo lo que hiciera era en vano. Si no iba sola, era porque no quería ir. Y entonces, ¿Qué sentido tenía insistir?

viernes, 11 de enero de 2008

Serás lo que debas ser, o serás abogado


Iba yo sentada en el 61, el primer día de clases de mi tercer año de abogacía. Un par de cuadras antes de mi parada, algo, no se qué, me sacudió la cabeza. Y pensé, ¿qué estoy haciendo? Ya casi había llegado. Bajé del colectivo, y decidí buscar a mi amiga para decirle que no volvería a clases. No tenía la menor idea sobre qué iba a hacer después, incluso, si haría algo. Pero de algo estaba segura, y era que de ese edificio tras el puente sobre Figueroa Alcorta, no sacaría nada bueno. Ya no había sol, cursábamos en el turno noche. Subí al segundo piso, y allí estaba ella. En la puerta del aula.

-¿Vamos a tomar un café? Quiero hablar con vos.

-Dale, yo también tengo algo que decirte.

Y resultó que ninguna de la dos empezó ese año la facultad. Ella se fue a vivir a Mar del Plata tras los pasos de un señor con slip ajustado y salvavidas naranja. Y yo, me compré la Guía del estudiante de ese año, para terminar siendo lo que soy. Ella hoy, es abogada.

miércoles, 9 de enero de 2008

Chau lolo, chau eh...

El muy cobarde se fue. Huyó, diría yo. Cuando desenchufé la heladera y descongelé el freezer, ahí estaba, durito y frío como siempre. Con esa sonrisa que sólo esbozaba para las fotos. Soberbio, cruel, ruin. Detestable desde todos sus ángulos. Y cuando me fui, me quedé con las ganas de muchas cosas; entre ellas de escupirlo en la cara. Pero como ningún loco come vidrio, y aún no me había firmado la licencia, tuve que quedarme calladita la boca.
Hoy, desde tan lejos, estoy disfrutando su ausencia. Por mí y por los que se quedaron.

lunes, 7 de enero de 2008

Palabrerío

-Mami, ¿Me leés este cuento?
-A ver, traelo.
-¿Quién tiene orejas muy largas y el pelo suave, muy suave? Si lo ven dando saltitos...¡Seguro que alguien lo sabe!
En la siguiente página se abre una tapita que muestra a un conejito todo espumoso.
Así, con todos los animales de la granja.
-Otra vez ma, otra vez.
-No, es hora de dormir. Contáselo vos a Taki mientras yo le preparo la mema.
....
-¿Quién tiene las orejas largas, es suavecito y maricón?

domingo, 6 de enero de 2008

Ni oro, ni incienso, ni mirra


Él se fue una noche sin dar explicaciones. Dejó su ropa, sus libros, sus cds. Sólo se llevó el cepillo de dientes. Ella entendió que no volvería, ni siquiera ocasionalmente. No cambió la cerradura, no vació el placard, y cada tanto buscaba entre su ropa de lana algún vestigio de su perfume. Dormía en el mismo lado de la cama, no se atrevía a acercarse al medio. Continuó levantándose a las 6 y media. Cada mañana se daba cuenta de que la ducha y el baño entero le pertenecían sólo a ella. No usó más la tarjeta de crédito. No quería provocarlo. Se volvió adicta al contestador automático, y se compró un teléfono con caller id. Él había desaparecido del mundo. Dejó su trabajo, el fútbol de los jueves debajo de la autopista, y el curso avanzado de inglés técnico. Ella lo buscó, hasta en las cartas del tarot, y no encontró el mínimo indicio. Tomó cuenta de la fecha. Era 5 de enero. Bajó las escaleras y puso junto a los zapatitos de sus hijos, su par de sandalias.

viernes, 4 de enero de 2008

Octogenaria

Ella llamó para saludarme el 30. Tiene la costumbre de llamar siempre un día antes en cualquier acontecimiento que requiera un saludo, por temor a no poder comunicarse el día que corresponde. Ella cree que estamos pendientes de su llamado o de su olvido. En caso de existir algún inconveniente en la comunicación, es capaz de enviar una carta. Nada puede hacernos creer que se olvidó. Ella cree que será juzgada y quemada en la hoguera. A veces, se confunde, o me confunde. Y cree que llamó el día correcto. Tiene la capacidad de hacerse la víctima, y no deja de hacerlo. Todavía, a su edad, maneja los hilos de más de uno.

jueves, 3 de enero de 2008

Las odaliscas no la dejan escribir

Prendió la luz del escritorio. Encendió una vela con perfume a vainilla y todavía podía olerse en la habitación el sándalo que ardió en un sahumerio un rato antes. Fue hacia la cocina. Buscó su copa y tomó la botella que estaba destapada sobre la mesada. Sirvió vino, de ese de más de doscientos pesos la botella, que le regalaron para año nuevo. Cuando volvía hacia el escritorio, se detuvo y regresó a la cocina. Pensó en llevarse la botella consigo, para no tener que interrumpir nada más tarde, cuando quisiera una segunda copa. Corrió la cortinas, para ver soplar el viento afuera. Puso su música bajita y encendió la pc. No sabía lo que escribiría esa noche. Pensó en las hermanas Cayunao. Pero no, no era la noche para eso. Mejor dejarlo para las entendidas que están del otro lado de la camarita. Encendió un cigarrillo y entendió que ya había escrito suficiente.

sábado, 29 de diciembre de 2007

La hija del dotorrrrrrr


A las ocho de la noche (que por estos lugares todavía es pleno día) estacionó frente a casa una camioneta de la que bajó un muchachito de la edad de mi marido y me preguntó si yo era la nuera de Raúl. Acto seguido me dijo que había hablado con Nes para llevar a Guada a jugar a su casa con su nena. Yo pensé, éstas cosas pueden pasar acá nomás...en Buenos Aires no te la doy ni muerrrta. La cosa es que a Guada le agarró la vergüenza y no quiso ir, así que le pregunté a Catalina si quería quedarse ella. Y Cata bajó sin problemas. Vivo en la casa de allá, me dijo el padre señalándome del otro lado de la plaza. Las nenas como si fueran amigas de toda la vida, entraban y salían devorando galletitas. Al rato me dijo Cata, quiero ir arriba, a jugar al cuarto de Guada. Menos mal que estaba ordenado!!!! Y se hicieron las nueve y cuarto y yo daba vueltas pensando si debía darles de cenar o no...qué se yo....nunca tuve amiguitos a jugar sin madres...Tenía el celular del padre, pero me parecía que si llamaba para preguntarle era como decirle "vení a buscarla que es la hora de la comida". Ni bien terminé de pensar ésto, llegaron ambos progenitores en su camioneta toda pichichí. Se acercó Bárbara (uuhhhh que nombre tan fashion), que la verdad me resultó macanuda...tengo que hacerme a la idea de que acá nadie es gente de barrio como uno...y le pregunté si la dejaba a cenar. Así que las nuevas amigas comieron las milanesas que tan ricas me salen.

Ah, y antes de irse, me dijo Bárbara que algunas de las mamás del barrio se juntan los días que no hace mucho calor, a tomar mate en la plaza. Y bué...habrá que ir calentando el agua...

viernes, 28 de diciembre de 2007

Los amorosos

Yo se, querido ratón, que no te vas a enojar por apropiarme de tus cosas. Pero cuando llegan a mis manos preciosuras como éstas, no puedo dejar de compartirlas con la gente que como yo, no entiende nada de poesía.
Gracias por embellecer mi vida con palabras mágicas.
Y por las dudas te cuento, que me teñí de bordó. Eso te deja una esperanza.
_______________________________
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan..
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento..
Tienen serpientes en lugar de brazos..
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abran los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
tembloroso, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de
inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas..
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando,
llorando la hermosa vida.

Mi 25 de diciembre

Mucho calor. Almorzamos con los abuelos. Pasamos por casa, calentamos el agua para el mate y cargamos unas galles. Subimos nuestra montaña y llegamos al lago Lolog.

Aquí, pasamos nuestra primera navidad en el sur.



Y así, nos encontró el atardecer.






Pero qué diviiiiino


Cena de navidad. Familia y algunos amigos. En el restaurante. El chiquito desapareció. Al rato volvió del baño con regalito...

jueves, 27 de diciembre de 2007

Y...algo raro había

Yo quería decirlo. Hacía rato que me daba vueltas en la cabeza. La idea de seguir ocultando determinadas cosas después de tantos años ya no tenía sentido. Y ahora que estoy afuera menos aún. Ya ni recuerdo cuándo ni cómo se lo dije a ella. Hace unos años, en un sótano lleno de humo de cigarrillo se lo dijimos a él. No le llamó la atención que su mujer llamara a mi celular para ubicarlo. Debe haber sido por la cerveza. Y así como yo creo que lo único que no he perdido con el correr de los años es la capacidad de asombro, supongo que el resto tampoco. Y hoy hay caras que ya no puedo ver. Y hay cosas, que debería haber dicho antes de irme y no las dije. Y ya es tarde. Quizás, algún día, tenga la oportunidad de mostrar algunas fotos. Hasta tanto, hay un detallito que sólo dos, además de los involucrados, conocen.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Misceláneas

¿Viste cuando un gas te cae simpático?

Feliz cumple amiga mía!!!

No estoy cerca para darte un abrazo. Y hoy fue un día ajetreado. No pudimos hablar mucho.
Éste, es mi humilde homenaje.






Gran acontecimiento gran

Primero, armamos el arbolito. Días después, escribimos la cartita pidiendo príncipes y princesas. Y esta tarde, Papá Noel llegó al pueblo. No lo dejó tranquilo, se le instaló al lado y no se movió. Me preguntó por qué llegó caminando si debía venir volando....



Y así se reunió toda la comunidad infantil. Se cortó la avenida principal, a plena altura central para recibirlo. Con policía provincial y todo...




viernes, 21 de diciembre de 2007

Ella tiene un problemita

No sólo vive rompiendo tacos, sino los zapatos mismos. Y no aprende, invierte aguinaldos enteros en la compra de buen calzado. Recorre zapaterías, busca, revuelve, se prueba, se mira en el espejo, camina, va y viene, hace fuerza con el taco para ver si resiste sus zancadas, y finalmente se decide. Al día siguiente sale con sus zapatos nuevos para comenzar a destruirlos. Tiene abono en el zapatero, una cuponera como la de Blockbuster. Pero ella, mejor que nadie sabe enmendar estas cosas. A las pruebas me remito.


Ah, el invierno... y esa combinación de colores que sólo ella sabe hacer....
Menos mal que tiene otros atributos, y lo que menos le miran son las medias....




jueves, 20 de diciembre de 2007

A llorar a la iglesia

Estaba yo hace muchos años en el Piana reincidiendo en el taller, inmersa en un grupo de gente rara como suele verse en estos lugares. Entre ellos, había un matrimonio que llamaba mi atención. De unos 45 años ella, de él no recuerdo ni siquiera la cara. Ella era la mezcla perfecta de dos compañeras de trabajo que tuve. El aspecto físico de Yolanda y la forma de vestir y comportarse de Elba. Y se ve que las dos tenían alguna conexión de algún tipo porque terminaron, en distintos momentos, encamadas con el mismo médico. La cosa es que en medio de un debate sobre vaya a saber qué, la mujer rara del taller dijo que su marido y ella formaban parte de un "grupo de lloradores". No sé la cara que habrán puesto los demás, pero puedo imaginar perfectamente la mía. Me sorprendí al notar la diferencia que hizo al no decir "llorones", que es lo que en el fondo, todos los que estábamos sentados en esa mesa pensábamos. Y explicó sobre los beneficios del llorar, de lo bien que le hace al cuerpo y al alma, de sus cualidades terapéuticas, del desahogo, la liberación de angustias y no se qué otras yerbas. Una vez que terminó de explicar las bondades de su extraña terapia, se puso de pie y dijo: -"Y si ahora me disculpan, me voy un ratito afuera a llorar". Abrió la puerta y salió. Ésa, fue la última noche que asistí al taller.

martes, 18 de diciembre de 2007

Y tuvo su fiesta

Tanto temí que no tuviese amiguitos con quienes festejar...Pero la providencia quiso que surgieran chicos de todos lados. Y tuvo su pelotero, su torta, su piñata y sus regalos. Ella, cumplió los cuatro en San Martín de los Andes.



Te cambio la guardería por el lago



domingo, 2 de diciembre de 2007

La noruega en su uniforme de enfermera

No se supo nunca si era enfermera o decía serlo. La cosa es que se la conocía como la enfermera noruega. Tengo que preguntar cómo se llamaba porque creo que él nunca me lo dijo. Parece que en ese entonces noviaba con alguien que se hacía llamar Paco de Gijón, o algo parecido. No se cuáles eran sus habilidades o sus encantos, pero por lo que dicen, no creo que haya sido muy buena para alcanzar la chata. La cosa es que cierta noche, no recuerdo si madrileña, se juntaron los cuatro para ahogarse entre cerveza, puchos y amores. Parece que, luego de jurarse amistad eterna, amanecieron entre sábanas enredadas el pibe de San Miguel y la bailarina centroamericana. De los europeos mucho no se supo, habían dejado la pensión al alba. Hace unos días alguien me dijo que van a pasar un tiempo en Buenos Aires. Y creo que él ya sabe dónde llevarlos.

martes, 27 de noviembre de 2007

Reserva de alojamiento - Temporada 2008


Estimados,


el corazón es grande pero la casa no lo es taaaaaaaanto. Por ende, si quieren privacidad, vayan alquilándose alguna cabañita. Caso contrario, si no temen a la ensalada rusa, los juguetes en el piso y el crujir de los pisos, serán bienvenidos.


Por eso, propongo que vayan reservando su lugar en mi casa mediante los comentarios. De esta manera, el que quiera venir, verá cuándo habrá lugar en casa y cuándo será un quilombete. Simplemente, para que puedan organizar sus vacaciones...

lunes, 26 de noviembre de 2007

Santuario

Cerca de la una de la mañana. Silencio afuera. Adentro, suena Pata Negra bien bajito porque los chicos duermen. Inauguro mi nuevo santuario. No tiene techo abovedado ni crucerías como soñé. Estoy sentada frente a un escritorio limpito, y tengo delante de mi un ventanal enorme, casi del techo al piso, que da al frente de la casa.Un par de metros de un intento de jardín, una cerca que me empecino en llamar tranquera y una calle de tierra que mirándola desde donde estoy, va en bajada hacia la derecha. En la vereda de enfrente, una plaza, y más allá, una decena de casas estilo alpino que van subiendo la montaña para formar parte de mi paisaje. Cerca de la una de la mañana y se escuchan los teros que juegan en la plaza. Una brisa fresca entra por la única ventana que está abierta. La luz de la luna me muestra la cima irregular del cerro y se dibujan las siluetas de los árboles más altos. Tengo un buzón de madera,con forma de cabaña. Una cerca perimetral de alambres escondidos debajo de un millar de retamas. Tengo una escalera de madera que cruje y rosales en el jardín. Tengo una rampa que Iñaki confunde con un tobogán y una galería en la que Guada anda en bicicleta. En fin, tengo mi santuario en medio del paraíso.

martes, 20 de noviembre de 2007

Por fin!!!!

Hemos llegado, finalmente. Ya vendrán fotos cuando instalemos nuestra Pc.
Por lo pronto, confórmense con saber que tengo un cerco de retamas amarillas.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Ultima noche

Son casi tres y media de la mañana. A las 9 viene el camión a llevarse todo, menos la casa. Parece que no dormiremos esta noche, la cosa va para largo. Las cajas se acaban y los rollos de cartón se hacen finitos.
Estoy creando un registro fotográfico de esta mudanza. Lo verán una vez que me establezca, y sólo Dios sabe cuándo sucederá eso.
Pienso en lo que falta, y me dan ganas de retirarme ya. Pienso en quienes hoy hicieron mi día más llevadero y me tranquilizo un poco.
A ustedes, gracias por el almuerzo, por la hermosa libélula que se parece a vos que sos medio pájaro porque siempre estás en las nubes, y gracias por el último café.
Hasta aquí, desde Buenos Aires...